martes, 5 de junio de 2012

QUITO


Es interesante echar un vistazo al artículo del Café de las Ciudades de hoy 5/6/2012

Quito en lo alto
La renovación de un centro histórico y popular I Por Marcelo Corti

 café de las ciudades 


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Editor y Director: Marcelo Corti. Diseño: Laura I. Corti Corresponsal en Córdoba: Carola Inés Posic
Corresponsal en Buenos Aires: Mario L. Tercco

En esta sección del café, los parroquianos nos cuentan en plan informal sus impresiones sobre las ciudades que han conocido. Los relatos están exentos de requisitos académicos y convenciones profesionales (pero no de sentido del humor y espíritu crítico).
A Fernando Carrión Mena y Jaime Fabián Erazo Espinosa, con el mayor agradecimiento.

Además de una aleccionadora agitación para los que venimos de las llanuras, la subida al Pichincha brinda una precisa imagen del mapa social quiteño. Distribuida la ciudad sobre el valle, sobresale el pequeño cerro conocido Panecillo de Azúcar. A nivel de las calles de la ciudad es una referencia topográfica y un mirador del centro histórico; desde lo alto resulta ser una especie de diafragma urbano que regula el pasaje entre el norte rico y el sur pobre. La segregación de las ciudades latinoamericanas queda en evidencia, así como las múltiples “virtudes” de la topografía, que en algún caso presenta los contrastes (Medellín, Caracas, Río de Janeiro) pero en Quito contribuye a ocultarlos piadosa (o discreta)mente.


De las remodelaciones de centros históricos latinoamericanos se ha dicho muchas veces que son excusa para su elitización, gentrificación, banalización, disneylandización y todas las “aciones” malignas que se puedan realizar sobre un sector de ciudad para joder la vida de sus residentes más pobres. Ignorante del caso quiteño, esperaba encontrar algo así, con profusión de hoteles boutique, personajes disfrazados de autóctonos promocionando restaurants “very tipical” y turistas en camisas hawaianas comprando capital simbólico. Me sorprende gratamente comprobar todo lo contrario: el centro es vital, popular, cotidiano. No quiero usar la palabra “auténtico”, una trampa de la lengua cuando se la usa para definir cuestiones urbanas, pero claramente estamos en un lugar que usan y definen sus lugareños.


En una calle que bordea una quebrada abundan los restaurantes y los bares. Imaginamos que La Ronda es el lugar de los turistas y, solo para comprobarlo y criticarlo, nos damos una vuelta por la noche. La expectativa era falsa: allí también predomina la población local, que se divierte entre canciones y tragos.


Un enorme edificio alberga a los comerciantes callejeros que fueron retirados de las calles para permitir la operación del centro histórico. Con algo de shopping-mall, algo del Gran Bazaar de Estambul y un poco de La Salada bonaerense, el mercado de los informales tiene todo lo necesario para andar por la vida, a precios ideales para bolsillos modestos. Se intuye que este edificio explica buena parte del éxito de la operación central.


“Dios no muere”, reza una inscripción en la recova del Palacio de Gobierno. Fue la última frase del presidente Gabriel García Moreno, asesinado allí en 1875 por militantes liberales. Las iglesias dominan el paisaje y hablan de una tradición clerical. Por las calles, los policías y los mismos paseantes nos advierten a los turistas más evidentes que más allá de tal esquina o pasando tal límite o subiendo determinada cuesta empiezan “las zonas peligrosas”. Dan ganas a veces de preguntarle al policía comedido por qué no va entonces a apostarse en esa zona que parece necesitar sus oficios más que la que está cuidando, pero es más sencillo agradecer el dato y restringirse a “lo seguro”.


La ciudad como un relato visual para el caminante. La recorrida por el Centro Histórico parece un viaje 3D por el “Townscape” de Gordon Cullen: todos los recursos de obturación, descubrimiento, secuencia, sorpresa, distanciamiento, proximidad, cambio de escalas, sensaciones táctiles, “peligros” amables, foco, contraste, etc., etc., etc. Entre las calles estrechas, el BRT se acomoda con esfuerzo e ingenio, y en el volvemos a nuestro hotel después de reponer fuerzas con un poderoso exprimido de las mejores frutas de “la mitad del mundo”.
El centro de las finanzas y las clases adineradas parece haberse desplazado hacia el norte, hacia La Mariscal, La Carolina y más allá. Pero el Centro Histórico de Quito continúa siendo el corazón popular de la ciudad, el concentrador de los atributos materiales y simbólicos que definen el carácter de un centro. La operación renovadora, al menos en el ligero análisis de un caminante ocasional, puede en ese sentido ser considerada exitosa en términos urbanos tanto como sociales.
MC
Sobre el Centro Histórico de Quito, ver los siguientes documentos:
La renovación urbana en Quito, de Fernando Carrión Mena, sobre el cual se asentó todo el proceso renovador de la ciudad;
El Plan Maestro para las Áreas Históricas de Quito, en particular el Diagnóstico del Centro Histórico y Planes Parciales de Áreas Históricas.
Damero, libro de 2007 de Alfonso Ortíz Crespo, apoyado por el Fondo de Salvamento (FONSAL) del Distrito Metropolitano de Quito; compila “el encanto de los planos de Quito”, desde su fundación hasta la actualidad.
Ver también el premio otorgado en 2009 al Centro Histórico de Quito como Buena Práctica Urbana Histórica en el Concurso ByMPUs 2009 de café de las ciudades.
Sobre centros históricos latinoamericanos, ver también en café de las ciudades:
Número 105 | Cultura de las ciudades Veracruz, del centro histórico a la dispersión | Fragmentos de Ciudad para Armar (IV) | María Berns
Número 93 | Planes y Proyectos de las ciudades (I) El Centro Histórico de México hoy | Un espacio democrático de diversidad cultural, identidad e innovación | Inti Muñoz Santini
Número 26 | Proyectos de las ciudades (I) Programa Area Central de la Ciudad de Buenos Aires | El desafío de reinventar el Centro. | Rafael Serrano y Sara Ciocca

sábado, 18 de febrero de 2012

INFORME VIVIENDA SOCIAL WACH 2012


LA VIVIENDA INDIGNA SE PROPAGA POR EL MUNDO
Fuente: Informe de Social Watch 2012: http://bit.ly/sEpkxf

A pesar de los compromisos internacionales,

1.600 millones de personas de todo el mundo viven en condiciones de vivienda deficientes, y 828 millones carecen de servicios adecuados de agua y saneamiento en el Sur en desarrollo.

En su aporte al Informe de Social Watch 2012, expertos advirtieron que los problemas se agravan por las desigualdades dentro y fuera de los países, las privatizaciones, la desaparición de propiedades comunales, las migraciones, los desalojos forzados, la especulación sobre la tierra y el cambio climático.  

Sesenta millones de personas marginadas se sumaron desde 2000 a la población urbana mundial, y la de los barrios miserables aumenta 10% cada año,

según estadísticas de la ONU citadas en el capítulo del Informe titulado “Vivienda, tierra y desarrollo sustentable”, elaborado por Miloon Kothari, ex relator especial de Naciones Unidas sobre Vivienda Adecuada, y Shivani Chaudhry, director asociado de la Red de Vivienda y Derechos a la Tierra de India.
“En el peor de los casos, los habitantes de barrios miserables habrá aumentado de 1.000 en 2005 a 1.600 millones en 2020”, advirtieron los expertos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que
más de 35% de la población mundial carece de servicio adecuado de saneamiento, de los cuales 70% viven en áreas rurales.

Uno de los factores que inciden en la situación, según Kothari y Chaudhry, es el rumbo de la globalización económica. A pesar de que surgen “fuentes de riqueza nuevas y sin precedentes”, sostuvieron,

 “las desigualdades en los ingresos y las oportunidades entre y dentro de las naciones” elevaron la cantidad de personas “que viven en condiciones inadecuadas”, observaron.
“La privatización de servicios básicos” y “la incapacidad de los gobiernos” para asegurar el acceso al agua y la vivienda impacta “desproporcionadamente sobre los sectores más pobres y vulnerables”, explicaron los expertos.

También “la especulación en espiral sobre la tierra y la propiedad” contribuye “al desplazamiento de los pobres” en áreas urbanas y rurales, agregaron.

Las ciudades, al competir por capitales de inversión, permitieron la ampliación de las desigualdades, lo que causa “segregación residencial” y “polariza aun más la sociedad”, en “una nueva forma de apartheid”.

“En las áreas rurales, la creciente sed de minerales y energía ha llevado a la toma de tierra sin precedentes para megaproyectos de desarrollo y extracción, amenazando severamente los medios de vida y la seguridad alimentaria”, agrega el capítulo del Informe de Social Watch.
Al mismo tiempo, los Estados desconocen “la importancia de los recursos de propiedad común en las zonas urbanas y rurales” y “los derechos basados en la propiedad colectiva y comunitaria”, lo cual destruye viviendas, medios de vida y la cultura de indígenas y otras comunidades locales, sostuvieron Kothari y Chaudhry.
“La falta de inversión” en estos campos fuerza una emigración “a una escala sin precedentes” de personas que “terminan viviendo en condiciones precarias o inadecuadas”, especialmente por el “poco o ningún acceso a servicios básicos como agua y saneamiento”. Al mismo tiempo,

crecen en “proporciones alarmantes” los desalojos forzados “en nombre del ‘desarrollo’”, por proyectos de renovación y embellecimiento urbano, de infraestructura (minería, carreteras, puertos y represas), por “la adquisición de tierras agrícolas para la industria”, y

por los conflictos armados, añadieron los expertos.
“A nivel mundial, las políticas de reasentamiento de desalojados son inexistentes o no se basan en normas de derechos humanos”, advirtieron.

Incide, además, el impacto del cambio climático y de las medidas para mitigarlo o adaptarse al fenómeno, indica el estudio. “Los más afectados” ya por el fenómeno “son los pobres de los países ‘menos adelantados’, de las regiones áridas, semiáridas y árticas, y de las pequeñas islas-Estado, donde se prevé “un amplio desplazamiento y reubicación forzosa de comunidades vulnerables”.
Un cambio de enfoque necesario
Mientras estos problemas recrudecen, la sociedad civil de todo el mundo articula el principio del “derecho a la ciudad”, promueven “la tierra como un derecho humano” y resaltan “la necesidad de recuperar la función social de la propiedad”, agregaron los expertos. Este enfoque enfatiza en la “intextricabilidad de la totalidad de los derechos humanos” y en que el desconocimiento de los derechos a la vivienda adecuada y a la tierra “ha resultado en un ciclo de pobreza absoluta que impide el disfrute de diversos derechos humanos afines”, entre ellos los relativos a la alimentación, el agua y la salud “en el contexto del desarrollo sustentable”.
Descartar este enfoque derivará en “”más hambre, desposeimiento, falta de vivienda y de tierras, y en degradación ambiental”, con un impacto “especialmente grave para las mujeres, los niños, los pueblos indígenas, las comunidades costeras, los habitantes de los bosques, los pequeños agricultores, los trabajadores sin tierra y los pobres urbanos”, según el informe.
“Los derechos a la vivienda y la alimentación de los millones de habitantes de viviendas autoconstruidas que dependen de manera directa de los recursos naturales se ven amenazados por la falta de un medio ambiente seguro (libre de la contaminación del agua y del aire), y de recursos medioambientales (bosques, masas de agua), así como de medios de vida”, advirtieron.
Para eliminar la amenaza, es preciso
“asegurar el acceso a los recursos naturales y a los medios de subsistencia de las comunidades; el uso de tecnologías ‘verdes’ y la adhesión a los códigos de construcción ecológicos; edificación de viviendas resistentes a desastres; su ubicación en sitios seguros y cercanos a los lugares de trabajo, de educación y de salud” y el “uso de materiales indígenas y culturalmente apropiados”.

También se requerirá de “seguridad en el arrendamiento y protección contra la violencia y el desalojo” y “garantizar el consentimiento previo e informado de las poblaciones afectadas” por los proyectos de desarrollo, indicaron los expertos.
Casos nacionales
Los proyectos de planificación urbana de Serbia en zonas costeras del mar Adriático hoy habitadas por dos millones de personas permitirían el asentamiento de 17 millones, por lo que se prevé un “impacto enorme”. Las áreas urbanas también avanzan sobre tierras agrícolas. En las ciudades, romaníes y desplazados internos carecen de vivienda adecuada y de agua potable. En las áreas rurales, la degradación de la tierra contribuye a la pobreza. También en Croacia las tierras agrícolas son utilizadas para la construcción como parte de las políticas de planificación urbana.
Las viviendas deficientes en las ciudades hondureñas de San Pedro Sula y Tegucigalpa tuvieron un crecimiento explosivo por la migración desde áreas rurales. La población de barrios miserables en ambas creció de 900.000 personas en 1990 a 1.283.843 en 2010, las que viven en peligro por los materiales de mala calidad usados en la construcción “y la incidencia de fenómenos climatológicos que propician deslizamientos, inundaciones y destrucción”, indica el informe nacional.
Polonia carece de una política de viviendas para grupos de bajos ingresos. Casi un tercio de la población vive en hogares hacinados. Más de 60% de las viviendas necesitan importantes reformas y más de la mitad tienen más de 40 años de antigüedad. La mala calidad de las construcciones eleva el consumo familiar en energía para calefacción.
La acelerada urbanización de la República Centroafricana redujo la superficie cultivada para su utilización inmobiliaria, impulsó la construcción anárquica de viviendas, la concentración de contaminantes, la degradación de los suelos y la alteración del régimen hidrogeológico, la sabanización y la predesertificación. En algunos barrios de Bangui, la capital, hay electricidad solo cuatro días por semana y el acceso al agua potable es en extremo limitado.
En Malasia, se está inundando toda una zona de selva tropical para construir una enorme represa hidroeléctrica y al menos 15 comunidades han sido trasladadas. En Bangladesh, se prevé que el cambio climático, además de reducir la producción agrícola y la disponibilidad de agua potable, eleve el nivel de los mares y desplace a millones de personas, a menos que se fortalezcan los pólderes costeros existentes y se construyan otros.
En la capital de México, miles de personas protestaron en febrero de 2011 contra diversos megaproyectos que, según advirtieron, destruirán árboles y áreas verdes que dañarán irreparablemente los pulmones de la ciudad, construcciones en zonas protegidas y de alto valor ambiental y graves impactos en los acuíferos.
El uso de madera para construir contribuyó con la deforestación, con el consecuente agravamiento de las ya malas condiciones de vida de las comunidades locales, en Guatemala, Nigeria, Senegal y Tailandia. En Sri Lanka el fenómeno se vinculó con la reconstrucción de viviendas e infraestructura destruida por el tsunami de 2004.

sábado, 21 de enero de 2012

HABITABILIDAD PRECARIA

Exposición CON o SIN TECHO, en Madrid: Del 26 de enero al 8 de abril de 2012, la exposición CON o SIN TECHO muestra los principales métodos e instrumentos que se están aplicando para la mejora de la ciudad informal y del hábitat rural en América Latina.Organiza la FIU, federación Iberoamericana de Urbanistas, en la sala José Luis Sert, Arquería Nuevos Ministerios, Paseo de la Castellana, 67. Madrid. Más información, en el Programa.








Presentación del Informe de Social Watch 2012 en Brasil

El Informe de Social Watch 2012, que incluye aportes de organizaciones de la sociedad civil de 66 países y varios análisis globales y regionales exhaustivos, será presentado en Porto Alegre, Brasil, el 26 de enero.

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lunes, 26 de diciembre de 2011

CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA EN AMÉRICA LATINA





Lunes 26.12.2011

Concentración de la riqueza: un freno al crecimiento en América

Existen una serie de limitaciones al desarrollo económico. Un reciente trabajo pone el foco sobre la desigualdad.

 
Anahí Abeledo

El 57% del PBI de América Latina y el Caribe se genera en sólo el 9% de su territorio.

 Esta concentración de la riqueza es una de las características de la identidad de esta región, señalada como la más desigual del mundo. De las 300 regiones intermedias que conforman Latinoamérica, menos del 3% pueden exhibir, simultáneamente, indicadores económicos y de desempeño humano positivos.
Sólo 8 regiones con alto PBI per cápita superan los valores promedios de 6,6 años de escolaridad; 19,1% de la población con educación superior y un 19% de profesionales. Estas son: Santiago (Chile); DF Brasilia (Brasil); Limael Callao (Perú); Nuevo León, Baja California Sur, Coahuilla, Sonora y Tamaulipas (México). Pocos territorios con bajo PBI per cápita tienen buenos niveles de educación, entre ellos: Cochabamba y La Paz (Bolivia); Goias y Mato Grosso Sul (Brasil); Valparaíso (Chile); Atlántico (Colombia) y Jalisco (México). La educación y capacitación es central para impulsar en la zona proyectos de innovación, vitales para el desarrollo.
Los datos corresponden al trabajo del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES), para el II Seminario Internacional en Desarrollo Económico Territorial que realizó la CEPAL. También, se divulgaron algunos ejemplos comunitarios para enfrentar la desigualdad geográfica extrema.
"Altos niveles de concentración espacial de la generación de riqueza no siempre significan altos niveles de desigualdad territorial, pero sí en América Latina y el Caribe", asegura el economista Iván Silva Lira, jefe del área de Gestión Local y Regional del ILPES.
"Si para crecer es preciso concentrar y aglomerar, la pregunta es ¿cuánta concentración y cuánta aglomeración es, éticamente, aceptable?", reflexiona.
Silva Lira cuestiona el informe del Banco Mundial sobre Desarrollo Humano 2009, cuyo mensaje es, en su opinión, que si bien la aglomeración genera desequilibrios territoriales, esto sigue siendo necesario para impulsar el crecimiento y que una difusión prematura lo pondría en peligro.
El estudio del ILPES tiende a mostrar que a veces las desigualdades territoriales, además de crear sociedades injustas, constituyen un obstáculo estructural al crecimiento económico. "Y, si lo fueran, ¿los gobiernos nacionales deberían preocuparse por reducir brechas de desigualdad además de por crecer?", Silva Lira sigue disparando preguntas.
En Bolivia y México, "la relación entre crecimiento y desigualdad tiene forma de tijeras: a menor desigualdad, mayor crecimiento y a mayor desigualdad, menor crecimiento. La tendencia es a un crecimiento decreciente y al aumento de la desigualdad", observa.
En Brasil, Chile y Colombia (en menor medida en la Argentina), la tijera es invertida: hay una tendencia al aumento de la tasa de crecimiento a medida que disminuye el indicador de desigualdad, esto podría ser un indicio de lo que se llama "convergencia", que es el equilibrio recomendado. Perú es un caso aislado: hay una tendencia al aumento en paralelo de las desigualdades y el crecimiento.
En la región, los países monopolares concentran más del 50% de la actividad económica en un solo punto del territorio. Hacia 2005, la Argentina concentraba el 58% de su actividad económica en el polo conformado por la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Chile concentraba en Santiago, en 2006, el 47 % de la actividad y Perú en Lima y El Callao, el 52%. Hay países bipolares, como Bolivia con La Paz y Santa Cruz (53%) y Ecuador con Guayas y Pichincha (44%).
Brasil es un país multipolar, San Pablo; Río de Janeiro y Minas concentraban en 2006 el 53% de la generación de riqueza. Lo mismo sucedía en Colombia en sus regiones de Bogotá, Antioquia y Valle (50,79%) y en México con el DF, Mexico, Nuevo León y Jalisco (44,6%).
El Producto Bruto Geográfico (PBG) llega a ser 8 o 9 veces mayor entre las regiones más ricas y más pobres de estos países para el período analizado (1990-2006), como puede observarse en la infografía.
En la Argentina la brecha entre el PBG de Santa Cruz y El Chaco, en 2009, era aproximadamente de 15 veces a partir de las inversiones en energía y minería, según un informe de Economía & Regiones. Este marcado desequilibrio es una "marca" en América Latina.
La mayor desigualdad entre regiones en un país de la OCDE, según el mismo estudio, fue acusada por Francia, pero el PBG de su región más rica, Ilhe de France, fue en 2006, el doble del de su región más pobre, Languedoc Rousillo.

www.ieco.clarin.com/.../Concentracion-riqueza-freno-creci... - ArgentinaEn caché 


Desequilibrios de renta en América Latina

En la mayoría de los países de la región, el 10% más rico de la población concentra más de la mitad del ingreso. El 20% más pobre recibe menos de un 5% por ciento del ingreso total
www.foro-santacatarina2011.org/.../ranaboldo_santa_catarina_2011...





 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

OBJETIVOS DEL BLOG "PAISES EN DESARROLLO"

El blog  se refiere fundamentalmente al analisis y aportación de soluciones a  la precariedad habitacional que sufren las poblaciones de los paises en desarrollo, que incluye aspectos de vivienda, educación,cultura, sanidad, asistencia y  de saneamiento, abastecimiento de agua y demás condiciones de vida urbanas o rurales.